CATEQUESIS Nº 8
CAMINO
A LA TIERRA PROMETIDA
PRIMERO QUE
NADA
- Ambientación
- Acogida
- Oración:
Dios de la liberación, te
bendecimos y glorificamos por habernos escogido también a nosotros como tus
hijos y por habernos hecho tu pueblo.
A pesar de nuestra ingratitud,
Tú siempre estás con nosotros, nos acompañas por el desierto de nuestra vida,
como al pueblo de Israel, a quien milagrosamente lo sacaste de la opresión de
los egipcios y lo condujiste a la Tierra Prometida. Y como a ellos, también a
nosotros nos das el maná en la eucaristía e iluminas nuestro caminar con nuevas
columnas de humo y fuego, tu Palabra, la que cada semana escuchamos y meditamos
cuando nos reunimos como hermanos para crecer en la fe.
Señor, que no nos falte tu maná
en el peregrinaje de nuestra vida para que también nosotros un día lleguemos a
la Tierra Prometida, a tu Reino del que esperamos formar parte un día con todos
tus hijos. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Y ¿COMO ESTUVO
LA SEMANA?
- Compartimos lo que nos aconteció.
- Revisamos nuestro compromiso
dando gracias y pidiendo perdón.
EL TEMA DE HOY
Venimos conociendo la historia
del Pueblo de Israel, el pueblo que Dios escogió para comenzar con él a
reconstruir la salvación de todos los hombres que nosotros dañamos por el
pecado. ¿De qué fue que hablamos la semana pasada?...
Vimos el día pasado al pueblo de
Israel oprimido en Egipto y cómo Dios, por mediación de Moisés, lo liberó e
hizo un pacto, una Alianza con sus hijos por la cual Dios se comprometía a
proteger al pueblo y el pueblo a respetar a Dios y obedecer sus mandamientos.
Hoy vamos a ver cómo ese pueblo
se encaminaba hacia la Tierra Prometida por Dios y cómo, a pesar de ver que
Dios seguía actuando en su favor, aparece de nuevo la ingratitud y la infidelidad
de los israelitas.
IDEAS CENTRALES
- Cuando el pueblo atravesó
milagrosamente el Mar Rojo y se liberó de la esclavitud de los egipcios, no se
vio libre de todos los problemas y dificultades. ¿Alguien sabe qué problemas y
dificultades le vinieron al pueblo una vez que salió de Egipto?....
- Bueno, en el desierto el
pueblo lo pasó realmente mal, se sentían tan mal e incluso peor que en Egipto.
Veamos lo que se nos dice en el libro del Exodo. Leemos el capítulo 14,11-13.
- Dios, atento al miedo del
pueblo, actúa de nuevo en su favor y los israelitas de nuevo tuvieron que
agradecer a Dios su ayuda, esta vez la victoria que obtuvieron nuevamente sobre
los ejércitos del Faraón.
- Pero los problemas seguían en
el desierto. El pueblo tenía hambre y sed y se quejaba a Moisés y añoraban el
chin de comida que tenían en Egipto. Volvemos a leer el Exodo en el capítulo
15, versículo 22 hasta el capítulo 16, versículo 4.
- Según lo que acabamos de leer
¿cómo respondió Dios a estas quejas y reclamos del pueblo de Israel?...
- Dialoguemos un poco ahora
sobre esta actitud del pueblo de Israel. Si el pueblo tenía tantas pruebas del
auxilio de Dios en su favor, ¿cómo podemos interpretar sus quejas tan
frecuentes?
- ¿Hoy nos pasa a nosotros algo
parecido en nuestras relaciones con Dios?. Hablemos desde nuestra experiencia
personal.
- Sigamos. Leyendo estos
capítulos del libro de Exodo nos damos cuenta que Dios estuvo siempre
acompañando al pueblo en su travesía por el desierto, que nunca lo abandonó,
aunque muchas veces el pueblo no lograba ver a Dios en esa travesía.
- El maná y las codornices con
que Dios alimentaba a su pueblo, el agua que brotó de la roca, las columnas de
nube y de fuego que iluminaban el camino del pueblo por el desierto y lo
protegían del sol, según se nos dice en Exodo 13,21-22, son signos de esa
presencia solidaria de Dios con su pueblo y de su compañía permanente.
- En nuestra religión cristiana
de hoy a qué se parecerá el maná y a qué se parecerán las columnas de nube y
fuego?...
- ¿Cuál es el maná que hoy nos
envía Dios a nosotros, que somos su pueblo y cuál es la columna de nube y fuego
que nos pone delante para mostrarnos el camino?....
- La eucaristía es hoy el maná,
el alimento diario que Dios nos ofrece para caminar por el desierto de nuestra
vida, porque nuestra vida, por la dureza de los problemas y de las dificultades
se parece a un verdadero desierto donde se sufre mucho.
- Entonces, ahora nos
preguntamos, ¿realmente acudimos a la eucaristía como quien va a alimentarse
para caminar en el desierto de la vida?... ¿Cómo vivimos cada uno de nosotros
la eucaristía?
- La Palabra de Dios la podemos
comparar con las columnas de nube que nos muestran el camino y nos protegen del
sol durante el día y con la de fuego que nos ilumina en la oscuridad de la
noche.
- Hoy tenemos, pues, nuestro
maná y nuestra nube. Dios no nos deja solos. Es nuestro Padre, nos protege, nos
ampara, nos cuida. Hagamos aquí hermanos, un momento de oración personal para
agradecerle a Dios nuestro Padre, el don de la eucaristía, nuestro maná de hoy,
y el de la Palabra de Dios, nuestra columna de nube y de fuego....
- A la solidaridad de Dios el
pueblo correspondió con la infidelidad. Se mandaron hacer un becerro para
tomarlo como dios desobedeciendo así aquel pacto que habían hecho con Yavhé de
que ellos serían su pueblo y El sería su único Dios.
- Hoy vivimos en una sociedad en
la que también nos dejamos llevar de muchas cosas y cambiamos al verdadero Dios
por otros dioses. Examinemos nuestra vida actual y tratemos de identificar los
ídolos por los que hoy a menudo sustituimos a Dios....
- Pero Dios, con todo y eso,
siguió siendo misericordioso y siguió guiando al pueblo hasta la Tierra
Prometida.
QUE NO SE NOS
OLVIDE
- ¿Por qué decimos que el maná
lo podemos hoy comparar o asemejar con la eucaristía?
- ¿Por qué decimos que las
columnas de nube y fuego nos hablan hoy de la Palabra de Dios?
- Viendo la actuación de Dios en
favor de su pueblo, ¿cómo me imagino yo a Dios?
NOS
COMPROMETEMOS
- Después de haber reflexionado
hoy sobre el comportamiento del pueblo y el de Dios en el desierto, y después
de haber aplicado a nuestra vida algunas de las enseñanzas que encontramos en
esta historia, ¿a quien se le ocurre un compromiso que podríamos asumir todos
durante esta semana?. Pensemos un momento primero y luego el que nos parece más
adecuado lo proponemos a la asamblea.
HASTA LA
PROXIMA
- Evaluamos la reunión y el
tema.
- Recordamos los avisos
comunitarios y parroquiales.